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20110410

El Día de la Valentía



Era tan sumiso y tenía la peor de las suertes, que el único día en que no aguantó más cargar con el miedo y el abuso, y se enfrentó a duros términos con un flaite, murió de un balazo.


Un día como hoy velan sus restos en el Cementerio General.


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20091204

Un Alma en el Infinito



Poco a poquito sus piernas se aligeraban más, mientras sus celestes se mezclaban con el cielito lindo, muy del sur. Chispeando lluvias sobre canalitos que floreaban esa vieja casona de adobe, tejiendo arrugas y paciencias en los campos de garbanzo, brotando risueños cánticos animales debajo de lunas llenas y madrugadas míticas, católicas y materas.

Poco a poquito sus huellas desparramaban cuentos de álamos coronados por los luceros, panes amasados nacidos en hornos de barro, motudos corderitos negros y blancunos agitándose sobre verdes llanuras, muy del sur. Dejando atrás a las cinco tribus de sus rubores y a los parroquianos de ojotas y chupallas, mientras el viento tarareaba una añeja canción sancarlina. Una melodía de gracias.

Un poco, poquito antes de dedicarse a ser más liviana que una nube, se comió de postre un plátano molido con chicha y aguardiente para curar los males del minutero que se estancaron hasta aquel miércoles moreno, el día de su vuelo al infinito.




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20090826

El Árbol






Yo soy un
árbol,



tú eres un leñador.






Sabes que mi savia no es tuya,

sabes que tampoco es savia mía,
sabes que es de aquella que nos pinta vida.


Y aún así te empeñas en volverme leña,
sin necesitar deber escapar del hambre,
sin necesitar deber escapar del frío.

Sierra en mano y consciencia pequeña,
vivo inherte ante el chillido de tu enjambre,
muero inherte ante el declive de mis nidos.

Sólo tú crees tener el justo juicio,
mientras yo sólo te miro.

Te miro.

Campante,
no es necesario que te remuerdas.

Mi sombra no está aquí para silenciarte.

No.

Mis gritos son demasiado profundos
como para provocar remesones en la llanura de tus difusos charcos.
Inmundos.

No huiré.

No.

Pues tengo la voluntad de ceder
y la piel del que sabe perder,
la calma de quien no puede retroceder
y la convicción del que creció para arder.

No huiré...

No haré nada...

Tú lo harás todo.

Mis semillas dependen de tí, leñador.

Si deseas derríbarme,
hazlo.

Yo tan sólo lloraré en paz.

(Sufriré en mi tranquilidad)




*Fotografía: Primera Soledad (1956) Manuel Álvarez Bravo

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20090807

El Lazo



Vacío, juró vengar el asesinato de su hermano. Una hora después, encontraron su cuerpo colgado del cuello, iluminado por un rostro lleno de paz.





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20090721

Atardecer



Era impresionante y llano.

Sentado frente al atardecer de Junquillos, púrpura, rosado, naranjo y lleno de siluetas de cerros en la profundidad de la vista; sentado sobre la madera hecha para encasillar al ganado, sentía que era el momento perfecto para morir.

Sentía que podía hacerlo en ese mismísimo instante. Que podría ser el lugar y el momento perfecto antes de terminar de ser viejo para este mundo.

Pero pronto me dije que no podía ser perfecto si no estabas tú.

Y frente a mí, al otro lado de la cerca, apareciste quieta y hermosa, con tus pantalones de pescador y tu polerita blanca tipo blusa, con tu pelito trigoso hecho para brillar bajo la última luz del día, esperando a que quizás yo empezase la conversación.

Y deseé preguntarte si ya te habías decidido, pero mis labios te preguntaron cómo te había ido, cómo estabas...

Me contestaste y viví una colisión de tripas y de corazón dentro de mis carnes.

Te miré mucho...

... escarbando en vano por un brillo dentro de tu opaca mirada.

Y no me movía ni tú.
Yo sentado sobre la madera, tú frenada sobre la maleza...
... como si el tiempo hubiese estado en coma.



Y te seguía amando, resignado a escuchar tu respuesta.

Y tu mirada opaca y tu boca fantasmal pronunciaron esas palabras que me estremecieron como no me imaginaba iba a pasar jamás desde que tengo recuerdos.


(Fade out)


Y el día se ocultó.

XXVI-II-MMIX


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20090719

Plumas Negras


Fuera de la frágil corteza de un huevo se impone una aún más frágil existencia.




De polluelo escuchaba historias de interminables filas de emplumados colgados por las patas, para ahogarlos en canaletas de agua hervida, para luego degollarlos con afiladas cuchillas por lúgubres pasillos, para saciar el apetito de monstruos que querían invadir todo el planeta, estancando el flujo del universo con su presencia.
Los años en el criadero le dieron la razón a las historias de genocidio y carnicerías innecesarias.
Las gallinas eran presionadas a producir huevos hasta empollar sus propias entrañas.
Algunos, con garras aliadas al acero, eran enfrentados a la rabia de otras aves con picos de metal.
Mientras los desplumados y raquídeos moribundos, inservibles para la venta, eran ofrecidos de comida a otras tribus de pico hambriento.
La impotencia y la piel de gallina se tiñeron de odio y plumaje negro, áspero y grueso.
La venganza envenenó su sangre enardecida hasta oscurecer su inusual cresta negra.
Ya no había regreso a la endeble inocencia gris y amarillenta.
Un carnicero apareció en su camino. Un carnicero lleno de placer por el azote. Lleno de lujuria por la gula de una carne más blanda. Un carnicero repleto de poder y filos.
Pero el amante del dolor no lo vio venir. Sólo vio una sombra con garras. Y la muerte lo alcanzó.
El Gallo Negro cobró su primera venganza a punta de eufóricas picotadas carniceras en una danza de aleteos oscuros, desgarrándole el pellejo, bebiéndole la sangre, y destrozándole los huesos.
Después de eso, se sintió inhumano.

Cast
Gallo Negro..………Jarh
Carnicero……..........…T



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