20100530

Medusa de medianoche






Escúrrete entre la lluvia y los sueños, pero jamás dejes de escurrirte entre mis dedos.






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20100517

Corazón



Ssshhhttt!!!
Calla Corazón,
Deja de latir con pena,
Deja de bombear tristeza,
Déjame brotar locura,
Dame libertad,
Suelta tus cadenas;
Dame viveza,
¡Déjame vivir!




Una tarde de Poesía en el Borgoño, 2004


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20100321

Dramático Desafortunado



¡Diantres!
¿Dónde diablos despotricados daré dádivas de dichas?
¿Dónde demonios descabezados derrotaré dedicatorias de desdichas?
Despertó delirante, don Diego Darío Domínguez Duodécimo de Dinamarca
después de derrochar doce dispersos días dormitados,
distanciándose de doña Domitila Dulcinea Donosa, dama de Damasco,
devota dueña de densos discursos de desmotivación,
dilemas del dinero, dramáticas disertaciones de desamor.

Desgraciado, dudó dos días devastadores,
dudoso, divagó diez días diarreicos,
divagador, descubrió doce días desgarradores,
descubridor, destruyó dieciséis domingos divinos de desprecios,
desparramando durezas donde desenvolvió delicadezas,
dones de dador, danzas de dilección,
dulces dirigidos donde deleitaba, divertida,
Domitila Dulcinea Donosa, dueña de desaires duraderos.

¡Diantres! ¡Diantres!
¿Dónde diablos despotricados derramaré dádivas de dichas?
¿Dónde demonios degollados derrotaré dadas desdichas?
Disparatado, disparó desagradables dardos de desahogo,
desvalorando destinos, despreciando detalles,
desatendiendo determinaciones deseadas,
desentendiendo definiciones deseables,
decantando dolor,
desterrándose, deterrándose, desterrado.
Dejado, desahogado, despojado, desinflado,
disponible de descender del duelo,
descendió.


Débil,
don Diego Darío Domínguez Duodécimo de Dinamarca descansó.

Después,
desequilibrado, distraído, desarmado, desaliñado, disléxico, destornillado dijo:
¡Derido dúblico, dracias dor du datención!



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20100128

El Gordo


Es que dijo que necesitaba tener el control, y así lo creyó...



*Imagen: El Gordo (2007), Jarh


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20100118

¿Puede haber algo más terrorífico?


Rubén no paraba de discutir, no paraba de dar argumentos, no paraba de disparar saliva hasta que se cansó y notó que todas sus pelotudeces habían pasado en vano.

Adelita, la única persona con la que compartía sus noches en aquella crujiente casona incrustada en medio de aquel solitario bosque, no lo tomaba en cuenta, porque ya estaba ocupada hablando con alguien que Rubén no podía ver.




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20100111

Visiones



Después de que el mundo se acabó...

... todo fue igual que el día anterior, sólo que esta vez la gente sintió los prados más vivos y más verdes, y que se embellecía el correr de las micros rugiendo existencia bajo la rutina de la ciudad.


Después de que el mundo se acabó...

... un rojo sol nunca más apareció.




*Imagen: Red Sunset City (2008), Dylan Cole

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20091220

Pequeña felicidad




Con una sonrisa dibujada de ilusiones, la pequeña infanta le confesó a su viejo tutor que cada vez que ella tenía una muñeca nueva se hacía muy feliz.


Con una sonrisa dibujada de paciencias, su viejo tutor le confesó que él se hacía feliz cada vez que la pequeña infanta se hacía feliz.




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